El compositor mexicano Esteban Chapela llevó al Sonidario de la Fonoteca Nacional una obra construida a partir de los versos de Un poeta en Nueva York, el célebre libro de Federico García Lorca. Una mañana en el Museo de las Cenizas, pieza que Chapela compuso hace once años para una coreografía conmemorativa por el 75 aniversario de aquella publicación, tuvo su primera sesión de escucha el pasado sábado en el Complejo Cultural Los Pinos.
El propio compositor explicó su método: al leer el poemario de Lorca, seleccionó los versos que evocaban imágenes sonoras y los tradujo directamente en sonido. «Se convirtieron en el guión de la obra», señaló, describiendo el resultado como un poema surrealista hecho de materia acústica.
La experiencia dura diez minutos. Bajo una tenue luz azul, los asistentes escuchan huracanes, monedas, palomas y otras texturas sonoras que construyen el universo de la pieza. El espacio donde ocurre todo esto no es menor: el Sonidario cuenta con una instalación de 46 altavoces en forma de domo que reproduce sonido tridimensional mediante tecnología ambisónica de quinto orden, un formato capaz de representar el campo sonoro en forma esférica, con altura y profundidad. El sistema incluye también iluminación LED programable que se sincroniza con el audio.
Una mañana en el Museo de las Cenizas puede escucharse durante marzo los viernes, sábados y domingos en sesiones de las 12 a las 16 horas en el Sonidario del Complejo Cultural Los Pinos. La entrada es gratuita y abierta a todo público.

























