«La locura de Hammond»: el debut fallido del músico más importante del siglo XX

0
62

El 19 de marzo de 1962, Columbia Records publicó el álbum debut de Bob Dylan. Lo produjo John Hammond, un cazatalentos que había firmado al joven músico tras escucharlo tocar la armónica en una sesión de ensayo. La decisión fue tan poco popular dentro de la compañía que Dylan fue bautizado por sus propios colegas como «la locura de Hammond». Las ventas confirmaron el escepticismo: apenas 2,500 copias en Estados Unidos. El disco no entró en ninguna lista de éxitos en su país. Fue el único lanzamiento de Dylan en no hacerlo.

El registro fue barato y accidentado. Columbia gastó alrededor de 402 dólares en tres sesiones vespertinas de noviembre de 1961. Hammond recordaría después que Dylan reventaba cada «p», silbaba cada «s» y se alejaba constantemente del micrófono. Cuando le pedían repetir una toma, se negaba. «No puedo imaginarme cantando la misma canción dos veces seguidas. Es terrible», dijo. Cinco de las canciones del álbum fueron grabadas en una sola toma. El disco contenía apenas dos composiciones originales; el resto eran estándares del folk y canciones tradicionales que Dylan había absorbido escuchando a sus contemporáneos en los clubes y cafés de Nueva York.

La crítica de la época tampoco ayudó. Billboard lo destacó como un lanzamiento de «mérito especial» y señaló que Dylan podía «ganar un gran seguimiento» cuando encontrara su propio estilo, una forma elegante de decir que todavía no lo tenía. Hammond y el propio Dylan terminarían siendo los primeros en quitarle importancia al álbum. Nadie apostaba demasiado por aquel muchacho de 20 años en la portada.

Tres años después, algo cambió. En 1965, mientras Dylan ya sacudía el mundo con The Freewheelin’ y Highway 61 Revisited, el debut llegó al número 13 en el Reino Unido. El disco que no había vendido nada encontró, con retraso, a su audiencia. Era la misma música, el mismo muchacho que se alejaba del micrófono y se negaba a repetir tomas. Solo que el mundo ya sabía quién era.

Hoy ese álbum tiene 63 años. El joven que lo grabó por 402 dólares en tres tardes de noviembre es el único músico en la historia en recibir el Premio Nobel de Literatura. No está mal para una locura.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here