El INAH descubre en Sonora una aldea prehispánica anterior a Cerro de Trincheras y dos sitios con petrograbados

0
123

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hallaron en el valle y cañón del río Cocóspera, Sonora, una aldea prehispánica de arquitectura de tierra vinculada a la Tradición Trincheras, con una antigüedad estimada de entre los años 800 y 1200. El sitio, nombrado La Ciénega, es anterior al centro rector Cerro de Trincheras —que floreció entre 1200 y 1500— y fue localizado durante trabajos de salvamento arqueológico derivados de la construcción del libramiento ferroviario Ímuris-Nogales, obra a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Los hallazgos fueron presentados por el arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez, del proyecto colectivo SALFIN, conformado por seis especialistas del Centro INAH Sonora. Aunque desde 2008 se tenía registro de unas diez casas en el lugar, las excavaciones recientes revelaron que La Ciénega es una aldea de mayor escala: sus evidencias arquitectónicas se extienden sobre una mesa de 250 por 250 metros donde podrían existir alrededor de 60 casas, mientras que los terrenos cercanos al río se destinaron al cultivo.

Las casas son de planta oval y rectangular, semisubterráneas, con muros de roca que se encontraron a entre uno y 2.20 metros de profundidad. Al interior, muros agregados en distintas etapas configuraban una suerte de vecindades donde convivían varias generaciones. La investigación también documentó tres conjuntos habitacionales excavados, cerámica y dos áreas funerarias con más de cien inhumaciones: alrededor de 40 entierros en flexión lateral —algunos con modificación craneal— y 28 cremaciones dentro de vasijas con adornos de concha que sugieren contacto con grupos hohokam.

Para Martínez Ramírez, La Ciénega operó como un sitio fronterizo de circulación de recursos, donde confluyen evidencias de las tradiciones Trincheras y Hohokam. El lugar además coincide con una ruta natural que, siglos después, se convertiría en camino novohispano hasta Tucson, Arizona, durante la etapa misional del jesuita Eusebio Francisco Kino. En las inmediaciones se identificaron también dos asentamientos menores asociados a la misma tradición: Ojo de Agua y La Curva.

Como parte del mismo proyecto, el equipo registró dos sitios con petrograbados. El primero, Petroglifos del Babasac, despliega seis paneles a lo largo de más de 200 metros con figuras geométricas —espirales, círculos concéntricos, líneas onduladas, cruces— y representaciones antropomorfas. El segundo, Huellas del Oso, es una pequeña covacha dentro de un arroyo con grabados de pisadas del mamífero. Sin material arqueológico asociado que permita una datación precisa, ambos sitios podrían corresponder al periodo 800-1400 por sus características vinculadas a la Tradición Trincheras.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here