“Acuarela” del violinista oaxaqueño Omar Guevara, un disco que rescata música mexicana de concierto

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Juan Carlos Zavala |

“Acuarela”, es el disco debut del violinista oaxaqueño Omar Guevara Sánchez y el cual contiene cinco piezas inéditas de una compositora mexicana y cuatro compositores mexicanos.

Las piezas de su disco debut son “Acuarela” para violín y piano de Gerardo Meza Sánchez; Sonatina Op. 52 N° 1, de Juan F. Mora con arreglo del violinista jalisciense Higinio Ruvalcaba; “Ojos llenos de pájaros” de Eduardo Gamboa, basado en el poema “Muerde mis labios” de Alberto Ruy Sánchez; “Luna en el agua” de Eduardo Gamboa, dedicada a Guevara Sánchez y “Rapsodia de la Guelaguetza” de la compositora oaxaqueña Odette Tapia.

Omar Guevara es un violinista oaxaqueño ganador del Primer Premio en el Concurso Nacional de Violín «Hermilo Novelo» de la UNAM. Ha sido concertino de la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y del Encuentro Filarmónico de Invierno de Oaxaca (EFIO). Como solista o recitalista se ha presentado en diversos festivales internacionales. Su formación académica la hizo en México, Estados Unidos y Japón. Actualmente es Director artístico e integrante del Cuarteto de Cuerdas “Carlos Chávez”, principal adjunto violín de la OSN de México, así como docente y jefe de cátedra de la Escuela de Música “Vida y Movimiento” del Centro Ollin Yoliztli, en la Ciudad de México.

“Acuarela” es su primer disco, tras 35 años como violinista, y en él destaca los grandes hallazgos de la música mexicana inédita que fue posible gracias al financiamiento del programa Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales emisión (FPCC) 2022 del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC.

La música y el violín como instrumento, revela en entrevista, fue “una casualidad del destino”.

Su historia se remonta a los seis años de edad cuando fue inscrito por sus padres en los talleres de sensibilización infantil musical en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, que se encuentra en el centro de la ciudad de Oaxaca. Ahí, fue su primer acercamiento con la música. La maestra Martha Baños de Escalera, recuerda, ve en él potencial y lo impulsa a continuar con la selección de un instrumento.

“Entraba en la Casa de la Cultura y escuchaba pianos y guitarras… El piano fue el instrumento que me llamó la atención, me veía como un gran pianista… Pero mi padre me dijo que no podía comprarme un piano, y entonces, no era tan accesible adquirir uno electrónico, como un teclado, y menos uno que tuviera las 88 teclas”.

Un día, en la televisión, en el canal 6, vio a un violinista interpretar una melodía que era usada como fondo en un anuncio comercial sobre una marca de cigarros. Este hecho lo impresionó, y fue así que se decidió por el violín como instrumento; cuando empezó aprender a tocarlo en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, tenía 10 años de edad. Casualidad del destino: esa melodía era la Sinfonía Española de Edouard Laló, y que años después interpretó en el Concurso Nacional de Violín «Hermilo Novelo» de la UNAM, con el que ganó el primer lugar.

Treinta y cinco años después, Omar Guevara su primer disco que contiene piezas de compositores mexicanos que nunca se habían interpretado, como una necesidad de rescatarlas y mostrarlas; pero la idea de crearlo empezó hace alrededor de 20 años: “ha estado en mi cabeza desde hace dos décadas”.

“Creo que siempre uno tiene conciencia de la responsabilidad de nuestro haber en el ámbito musical, está la idea o sueño de hacer un disco. La verdad es que he sido una persona afortunada porque he tenido la oportunidad de colaborar con muchos artistas en el ámbito musical de México, desde cantantes, música popular, folklore y música de cine; hubo un tiempo en que me dediqué a grabar música de telenovela…; pero nunca una producción propia.

“Sé que me he tardado un poco en este proceso; pero me parecía que debía yo esperarme a que una serie de cosas de vida y técnicas también, porque uno como violinista tiene que crecer día a día con disciplina, con esmero, paciencia y amor para ir refinando todo lo que es el interpretar o el tener una muy buena técnica de violín”.

Sobre la presentación en el disco de música mexicana de concierto totalmente inédita, afirma que cumple con “ser una bisagra también sonora, una bisagra de música de concierto del siglo 20 al siglo 21: tenemos ahí una obra de rescate también muy importante. Yo creo que hoy en México siempre hablan de la necesidad de grabar, de rescatar y de difundir, y creo que esa es una parte también importante del proyecto”.

La pretensión no era sólo rescatar música mexicana de concierto, sino también diversificar ante la sociedad las opciones sobre este arte ante ciertos estigmas y cánones sociales, en un país en el que de acuerdo con el violinista oaxaqueño, se ha avanzado mucho en materia social, tecnológica y artística.

Se trata de hacer una difusión sobre los músicos mexicanos, como la figura de Higinio Ruvalcaba, uno de los músicos más importantes de México y que marcó una época durante la década de los años treinta a los cincuenta, incluso para el cine mexicano.

“También pretendo con este proyecto “Acuarela” es que no necesitas salir a Bellas Artes para disfrutar de un buen concierto: Bellas Artes viene a ti, en este caso quizá representado por mi figura, no de violinista, de artista en el violín y eso es una forma también de darle a la sociedad mexicana el alcance que pueda tener a través de esta música, nuestros compositores”.

Omar Guevara expresa que este es un disco que se debía, por sus años de trabajo y esfuerzo, y por todas las cosas buenas que pasó y que lo hicieron crecer, como la oportunidad de desarrollarse en México y luego estudiar en Estados Unidos y Japón, que le dieron las herramientas y la madurez para sentir que estaba listo.

“En el momento que yo grabo con todo mi cariño y todo mi ser esta producción, en el momento que salgamos en todas las plataformas digitales, en el momento de entregarlo, ya no me pertenece, ya le pertenece al público. Ya le pertenece a México y a Oaxaca. Entonces, así me siento, con una satisfacción muy personal, pero que es como una especie de herencia que estoy entregando en vida”.

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