En 1895, Amado Nervo escribió en su crónica “Fotografía espírita” sobre aquel “artista macabro que fija en su cámara, oscuras fisonomías ultraterrestres.”
A finales del siglo XIX, la fotografía espírita se convirtió en un medio artístico y tecnológico que intentó legitimar las fuerzas ocultas del movimiento espiritista, capturando lo que se creía pertenecía al más allá.
En la exposición “Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte”, podrás ver imágenes que dan testimonio de esta fascinación por lo invisible, como:

“Adivinador y mujeres en una habitación”, ca. 1930 — Autor no identificado

“Miembro de un centro espiritista sentada junto a un caballero”, ca. 1930–1935 — Agustín Víctor Casasola

“Mujer, probable espiritista, tocando la frente de otra mujer”, ca. 1940–1945 — Agustín Víctor Casasola




























