A 300 metros de la zona arqueológica de Tula, las obras del tren dejaron al descubierto un altar con decapitaciones rituales de hace mil años

0
82

Especialistas del INAH descubrieron un momoztli o altar tolteca a 300 metros del perímetro de la zona arqueológica de Tula, en Hidalgo, durante los trabajos de salvamento arqueológico en el trazo del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro. El vestigio corresponde a la fase Tollan de la antigua capital tolteca, datada entre 900 y 1150 d.C., y fue localizado cerca del área conocida como Tula Chico. Su hallazgo abre nuevas perspectivas sobre la traza urbana de lo que fue una de las metrópolis más importantes de Mesoamérica.

El altar mide aproximadamente un metro por lado y presenta al menos tres cuerpos bajos construidos sin escalinatas. Su base es de cantera, aparentemente andesita, el segundo cuerpo tiene lajas modulares del mismo material y la parte superior está rematada con cantos rodados y basalto. «En un pozo de sondeo de un metro cuadrado detectamos a primera vista un pequeño apisonado, y al extender la excavación encontramos una de las esquinas del altar y los otros vértices», relató el arqueólogo jefe de campo Emmanuel Hernández Zapata. Los restos de muros hallados en el primer apisonado sugieren que el altar se encontraba al centro de un patio, posiblemente rodeado de habitaciones de élite o restos de palacios.

Lo más revelador está en las ofrendas. En tres de los lados del nivel inferior del altar se hallaron cuatro cráneos y huesos largos, probablemente fémures, además de vasijas de cerámica, fragmentos de obsidiana y navajillas. Dos de los cráneos estaban en el arranque del altar, uno orientado hacia arriba y otro hacia el suroeste; los otros dos aparecieron en niveles inferiores junto con más vasijas. Uno de los cráneos aún parece unido a la columna vertebral, lo que llevó al coordinador del proyecto, Víctor Francisco Heredia Guillén, a plantear la hipótesis de decapitaciones rituales: «Las decapitaciones todavía se hacían con cuchillos de obsidiana o de pedernal, y dejaban marcas del corte en los huesos», explicó.

Los restos óseos serán enviados al laboratorio de antropología física del proyecto en el Estado de México para determinar edad, sexo, patologías y posibles marcas de corte. Las vasijas irán al laboratorio de material cerámico en Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo. El altar mismo está siendo evaluado para definir alternativas de conservación. El hallazgo se suma a otros materiales dispersos en el sitio: malacates, punzones de hueso, fragmentos líticos y malacológicos que amplían el panorama de la vida cotidiana y ritual en los márgenes de la capital tolteca.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here